Mostrando entradas con la etiqueta Marilyn Monroe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marilyn Monroe. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de septiembre de 2009

LA TENTACION VIVE ARRIBA. Una escena que costó un divorcio


Una vez creado el blog, comenzaron a surgir preguntas ¿Cuál será mi primera entrada? ¿Comienzo con un dossier o con película clásica o una moderna?
Finalmente me decidí por una de esas películas que nunca envejecen. De esas a las que una imagen se nos ha quedado grabada en la retina de tal manera que aunque no se haya visto la película, todos sabemos de qué hablamos.

Estoy hablando de La tentación vive arriba (The seven year itch, 1955) dirigida por Dios (según Fernando Trueba y yo lo podría confirmar), es decir, Billy Wilder.
La película, nos dejo inmortalizada la célebre imagen de Marilyn Monroe intentando sujetarse la falda de su vestido blanco, a la que impulsa continuamente una ráfaga de aire procedente de un respiradero de metro. Este film convirtió a Marilyn en algo más que una estrella, se transformo en el icono sexual de varias generaciones.
La tentación vive arriba es la adaptación cinematográfica de una obra teatral de George Axelrod, que también escribió el guión del film junto a Wilder. Desde el primer momento el director puso una sola condición, poder contar con la actriz rubia platino.
Para ello tuvo que renunciar a Walter Mathau, en beneficio del actor que interpretaba al personaje en Broadway, Tom Ewell.

El 15 de septiembre de 1954, Marilyn rodó en la ciudad de Nueva York la famosa escena. Un gran número de curiosos siguió con atención el rodaje de esas numerosas tomas, entre ellos su marido, el jugador de béisbol Joe DiMaggio, quién al ver la pasión que despertaba su mujer al enseñar más de lo que él creía que se debía enseñar se volvió furioso a California y no tardo mucho en presentar el divorcio. Esta circunstancia altero aun más el frágil carácter de la actriz, que se refugio en si misma y alargo durante más de tres semanas el rodaje, lo que casi duplica el presupuesto de la cinta. Los beneficios finalmente fueron tan considerables que el film se convierto en el segundo más taquillero de la década, detrás de otro film protagonizado por Marilyn, Como casarse con un millonario (How to marry a millionaire, 1953)

En conclusión, esta película es el mejor exponente de la represión del deseo y de la inhibición moral que tan genialmente filmó Billy Wilder con su habitual demostración de genialidad y contundencia.