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domingo, 14 de marzo de 2010

TRES COLORES: ROJO


Trois couleus: Rouge
Francia, Polonia, Suiza, 1994
D: Krzysztof Kieslowski
G: Krzysztof Kieslowski y Krzysztof Piesiewicz.
F: Piotr Sobicinski.
M: Zbigniew Preisner.
R: Irene Jacob, Jean-Louise Trintignant, Frederique Feder, Jean-Pierre Lorit, Samuel LeBihan, Teco Celio y Marion Stalena.
Color-99 m.

SINOPSIS: Después de atropellar y curar a su perra, una joven modelo francesa llamada Valentine, que vive sola en la ciudad suiza de Ginebra, conoce a un juez jubilado, que se dedica a espiar las llamadas telefónicas de sus vecinos. Entre los dos surgirá una peculiar relación. Al mismo tiempo, que el anciano revive su pasado, influye en las relaciones personales de la joven modelo.

Kieslowski, cierra con esta película su trilogía de los tres colores, que toma su nombre de los tres colores de la bandera francesa y toma como subtítulo, las famosas divisas galas, Libertad, Igualdad y Fraternidad. En este film, el rojo forma parte de muchas imágenes y secuencias, y la fraternidad es el tema central. Fraternidad entre dos personas solitarias, una que vive en un país que no es el suyo y esta sola, por la otra parte, un hombre intratable y solitario, que hace mucho tiempo que se alejó del mundo.
El director Krzysztof Kieslowski esta considerado como uno de los mejores retratistas ético del cine (quizás el mejor, junto a Dreyer). Al realizador polaco, le preocupaba la falta de comunicación, el distanciamiento entre las personas; se consideraba vinculado al cine moral, y en sus películas, siempre apostaba por las relaciones, desplegando humanidad, llenándolas de tolerancia, belleza y calma. Su carisma es que no decía grandes cosas, sino lo esencial; investigaba los más recónditos aspectos del amor, de la muerte, de los valores universales.
Su investigación se realiza en la elegancia; a veces la cámara, como en este film permanece a menudo en el rostro del personaje, porque para el director ese rostro es tan expresivo como una bomba. Hacía cine no para dar respuesta, sino para hacer preguntas: ¿Qué es lo que se ve? ¿Qué pasa con el frío, está más cerca de la muerte o de la vida? Respuestas paradójicamente cercanas y lejanas. Tres colores: Rojo es una película de afectos, elaborada entre los dedos del cine de su director, como un coleccionista de guiños y azares y ahogos de la vida humana que, felizmente, pueden llevarse mejor con los otros.


Se que es una película que tal vez no hayáis visto, pero es el momento de recomendar esos films un poco mas desconocidas, pero que cualquier persona amante del cine, debería ver...

miércoles, 30 de septiembre de 2009

ED WOOD (1994)


Comienzo esta sección de películas imprescindibles, con una de mis películas favoritas, Ed Wood. Dirigida por el gran Tim Burton, resulta evidente que el realizador no quería elaborar un retrato fiel y realista del considerado peor director de la historia, ni tampoco quería enseñar esa visión decadente del Hollywood de esa época. Su único objetivo era hacer un homenaje, algo mitificador, a alguien sin grandeza ni talento, pero con una imaginativa tenacidad que si merece el reconocimiento y el respeto, que se apartó de su camino durante esos años…

En la película podemos encontrar a los habituales del realizador Johnny Depp y Lisa Marie (que en esos momentos seguía siendo su pareja), pero también echamos en falta a Danny Elfman, el compositor habitual en la filmografía de Burton

De la película destaco por encima de todo el trabajo de Martin Landau encarnando a un decrepito y olvidado Béla Lugosi, papel que le valió el Oscar a mejor actor secundario (también ganó el premio al mejor maquillaje). Para mi esta es una de las mejores interpretaciones de la década de los 90.

La historia se centra en la relación entre Ed Wood y Béla Lugosi. Mientras, narra las desventuras que Ed Wood sufrió, para poder rodar algunos de sus filmes (Glen or Glenda o La novia del Monstruo) y como finalmente pudo rodar su película más recordada, Plan 9 del espacio exterior.

Me quedo con una escena en concreto. En ella, Ed Wood (el peor director de la historia) se encuentra en un bar con Orson Welles (uno de los mejores) después de abandonar el rodaje de una de sus películas al discutir con el productor. Allí mantienen un pequeño dialogo, donde ambos ven que pese a su innegable diferencia de talentos, no son tan diferentes. Los dos tienen problemas con sus productores que le quieren recortar el metraje y el presupuesto. A ambos les imponen actores y les rechazan otros. La conversación termina con un consejo el genial director: Ed, merece la pena realizar los propios sueños, ¿por qué pasarse la vida intentando realizar los de otros?